martes, 6 de marzo de 2012

Olvido.




La casualidad llegó a tu vida y la mía al mismo tiempo y, caprichosa ella, quiso que nos cruzásemos en un giro inesperado. Tu mirada se trabó en la mía y yo fui tan débil en ese momento, que no pude desviar la mía.Y si sólo hubiese sido una mirada... Pero las palabras proliferaban sin control. Preguntas y respuestas cruzaban el estrecho vacío que había entre nosotros y cuando reparé en el tiempo, ya te conocía demasiado. Así como demasiados fueron los cafés que compartimos, demasiadas las risas, las confidencias y los ratos en silencio de los que disfrutábamos acurrucados el uno con el otro. Había tanta vida y calor en esos momentos... Aún sigo sin comprender por qué todo terminó al revés, por qué te fuiste sin decirme siquiera adiós, por qué me hiciste creer lo que no era. Y lo mejor de todo es que la mentira continúa, la herida sigue abierta y yo, mientras, me engaño diciendo que tú ya eres parte del olvido.

jueves, 23 de febrero de 2012

Hipocresía.

Mentiras. Eso es lo que sale por vuestras bocas. Vuestra preocupación, vuestra amistad y vuestro papel en nuestra vida: mentira. ¿Qué hacéis, pues, todavía a nuestro lado? ¿Perseguís algún tipo de interés que podáis ganar a nuestra costa? Ya me encargaré, al menos yo, de que no lo consigáis si así es. No tengo ningún problema en seguir actuando en este teatro putrefacto que es nuestro día a día. Y aunque saberlo nos ha dolido, siempre es bueno saber que hay alguien que nos aprecia mínimamente y que va a avisarnos con pequeños golpes de ingenio que habrirán nuestros ojos. 
Seguid sonriendo cuando por las mañanas nos veáis aparecer y seguid fingiendo que nos tenéis algún aprecio. Os imitaremos con gran gusto. Pero ojalá nos llegue el momento de poder deciros a la cara que sois una decepción y una vergüenza de personas. 

jueves, 9 de febrero de 2012

Sacrificio.

Cuando eran jóvenes y se conocieron, no sabían lo que les esperaba. Ella se fijó en él quedando totalmente prendada; él era más pasota y ni siquiera la contemplaba. Pero al final, el destino y el arrojo de ella quisieron que terminaran juntos. Vidas distintas y sobre todo, familias distintas que, aunque se conocían, no suponían de ninguna forma que terminarían emparentadas.
Los años fueron pasando y su amor se fue fortaleciendo cada día más. Se casaron, se trasladaron, y un tiempo después, recibieron con ilusión la noticia de que iban a ser papás por primera vez aunque después, la sensación y felicidad, volverían a aparecer al serlo por segunda vez.
Los niños fueron creciendo al igual que fueron cambiando los lugares de residencia de la familia al completo. Pero no siempre podían estar así. Los padres creían necesario para sus hijos una estabilidad en todos los sentidos y así, decidieron establecer la residencia familiar en la ciudad donde ellos se habían criado y a la vez, condenar su felicidad de estar siempre juntos.
Cuando el período de estar juntos terminaba y con el corazón desgarrado, ambos se despedían sin querer romper el abrazo que los separaría durante tantos días. Se hacía tan doloroso, que cuando se volvía difícil tan sólo tenían que girar la cabeza y ver a sus retoños creciendo y echando raíces para decidirse por completo. Sacrificio. Así se llama lo que ellos hicieron por sus hijos. Sacrificaron su vida, su convivencia, sus años... Todo por ellos. ¿Acaso hay una prueba de amor más grande que esta? ¿Podrán agradecer esos hijos alguna vez todo lo que esos padres hicieron por ellos? 

lunes, 6 de febrero de 2012

Anhelo.





Un par de copas finas. Tu presencia y la mía en una misma habitación. Tu copa llena de vino, la mía llena de agua. No me pidas que brindemos. Ya tengo demasiada mala suerte encontrándome en esta situación como para empeorar las cosas aún más. ¿Te apetece hablar? Tengo todo el tiempo del mundo y que mejor forma de invertirlo que conversando contigo, que siempre tienes algo interesante e instructivo que decirme. Aunque sean palabras dichas a tu manera, esa que hace que te vuelvas un poco más especial de lo que ya eres. Sabes que me río con facilidad y te aprovechas de ello para salirte por la tangente. Si en verdad fuese risa... Pero, por favor, no te acerques más. No hagas las cosas más complicadas. Sé que no entiendes el por qué de esto, y tus ojos confundidos me miran buscando comprensión. Y es que a pesar de que no lo sabes, tú mismo me dijiste en un silencio que gritaba con todas sus fuerzas: "Déjalo estar". Eso intento. Con todas mis fuerzas. Dejarlo estar. Te quedas en silencio. Yo no intento llenarlo con palabras que me roben la oportunidad de disfrutar de esta armonía. No es incómodo observarte. ¿Por qué no eres capaz de interpretar que me cuesta trabajo conformarme con esto? ¿Por qué no eres capaz de darte cuenta de que los ojos me brillan sólo porque tu presencia los ilumina? ¿No escuchas el ritmo desbocado de mi respiración cuando estás cerca? Esta vez soy yo la que te propone brindar y aunque me miras interrogante, satisfaces mi petición. He decidido vender la poca suerte que me quedaba para poder tener este instante contigo. Supongo que con el tiempo, me resignaré a aceptar tu petición; me resignaré a dejarlo estar...

domingo, 29 de enero de 2012

Credulidad.

Lo repito otra vez: credulidad. Esa palabra que tiene algo de carga peyorativa y burlesca, sí, esa. Esa que viene a significar: "No te creas la mitad de lo que te digan porque va a ser mentira". ¿Por qué no nos desvelas el verdadero significado de cada palabra que nos dirigen desde el primer momento y haces que nos sintamos estúpidos después? ¿Tanto necesitamos escuchar esas palabras que nos dicen que aunque en su faceta oculta se estén riendo de nosotros las acogemos como agua de mayo? O ¿es que en verdad son ya tantas veces las que nos hemos caído que ahora malpensamos cuando no toca? ¿Qué está pasando? Con nosotros, con el mundo, con las personas que juegan con los sentimientos de otras sin pensar en si causan o no daño... ¿Cómo vamos a mostrarnos como somos si esta maldita credulidad no nos abandona y somos tomados por el pito de un sereno por cualquiera que se propone jugar con nosotros y cuando nos damos cuenta ya es demasiado tarde? Tantas veces hemos tropezado y otras tantas nos hemos levantado. ¿Cuántas más nos quedarán y hasta cuándo podremos seguir levantándonos?...

viernes, 6 de enero de 2012

...

Bueno, aquí os dejo una noticia que no sé como calificar: buena, mala, tronchante, desconcertante... No sé. Por eso aquí la publico para que me digáis vosotros, que es lo que os parece. 

http://www.todanoticia.com/34231/que-comia-edad-piedra-restaurante/